Arte textil para vestir el hierro
Monday, 13 April 2009 23:52

Una exposición abierta en el Centro de Artesanía de Aragón combina piezas de Forja La Una, hechas en Poleñino, con tejidos del taller de Maríe Noelle Vachere en Triste.

 

Se conocieron en una feria de artesanía y vieron cómo el hierro y los tejidos "iban muy bien juntos" y armonizaban. Marie Noelle Vachere, dueña de un taller textil en Triste, junto al pantano de la Peña, ahora con tres mujeres, tras 20 años trabajando en solitario, descubrió aquella buena mezcla de sus urdimbres y tintes naturales con las escuetas líneas gestuales que daban al hierro, en su taller de Poleñino, Raúl Sanz y Rogelio Olmedo. Se definen como dos "paseantes de riberas" y amigos de las piedras redondas que engarzan a sus forjados.

La Forja La Una y el Taller Textil de Triste abrieron ayer su exposición conjunta Textos en el Centro de Artesanía de Aragón (antiguo matadero de Zaragoza). Allí habló el consejero Arturo Aliaga de "una progresiva consolidación del equilibrio entre el fecundo y rico pasado gremial con las técnicas más innovadoras", en tanto el presidente de la Asociación Profesional de Artesanos de Aragón, Alberto Carasol, exponía cómo "el hombre ha sabido extraer de la naturaleza una sabiduría que ha perdurado" en forma de colores o de lanas, "con armonía". Y afirmó que en el proceso de la forja "la naturaleza queda enriquecida", por gente arriesgada que "no se ha dejado llevar por los vericuetos fáciles de los doblatubos".

Maríe Noelle explicaba a este diario, ante una cortina de cáñamo, lo indómito de esa planta en el tejido a mano y su dureza. Y de "la paciencia para que coja el tinte". Y hablaba de la seda teñida con cebolla, a la que se podían sacar "sombras y claros". La artesana informó de las mezclas de materiales en el telar y de las gradaciones, de la recolecta de hojas, bayas, raíces y flores que ceden su pigmento a los hilos en la cocción. Y de sus viajes a Canarias para buscar la orchilla, un líquen especial; o la cochinilla, parásita de las chumberas.

En una yuxtaposición del tejido tradicional con las piezas creativas, figuran en la exposición chales de mohair, el vestido de novia que ganó el primer premio en el certamen autonómico y tejidos de doble urdimbre. También una mantelería copiada de una Ultima Cena en un retablo del siglo XIII (ajedrezado jaqués en la cenefa); y lana cardada para relleno de edredones o como sustrato material de una instalación llamada Textil-texto , el paso al hilo y a la urdimbre, como de la palabra a la frase.

"El arte es hacer lo más con lo menos" señaló, a su vez, Rogelio Olmedo, quien estudió, como su compañero Raúl, en Barcelona y con quien tiene sellado "un pacto de ingenuidad" para crear objetos, camas por ejemplo, en cuya cabecera aparecen "curvas que tienen la medida de lo que puede trazar el brazo extendido", siempre en la dimensión humana.

Agrega Olmedo que igual que Joan Miró necesitaba líneas y puntos, ellos los encuentran en sus varas minimales de forja y en los cantos rodados. Con ellos crean maquetas de nidos de cigüeña, vallas-señal para las llanuras monegrinas, mesas, sillas o tumbonas y móviles que recuerdan los de Calder. Siempre, en esta exposición, como esqueletos para unos tejidos que dignamente los cubren.

El Periódico de Aragón 01/03/2003
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=43772